Todo o casi todo sobre los carteles científicos
Alloralmostallaboutscientific posters
Resumen
Actualmente,
cualquier modalidad de reunión científica suele incluir una sesión de carteles,
puesto que permite el intercambio interactivo de conocimientos entre personas
interesadas en los mismos temas o líneas de investigación. En este
artículo se aborda lo relacionado con diferentes tipos de pósteres,
características generales sobre su diseño y otros aspectos a considerar en
cuanto a debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades de tan eficaz y
creativo recurso gráfico de comunicación.
Descriptores: pÓster;
microformas; comunicaciÓn cientÍfica; exposiciones
Límites: HUMANO FEMENINO; HUMANO masculino
Abstract
At
present, any modality of scientific meeting usually includes a poster session
as it allows the interactive exchange of knowledge among people interested in
the same topics or investigation lines. In this article different types
of posters, general characteristics on their designs and other aspects to be
considered such as weaknesses, threats, strengths and opportunities of so
effective and creative graphic resource of communication are approached.
Subject headings: poster; microforms; scientific communication;
exhibits
Limits: HUMAN FEMALE; HUMAN MALE
La popularidad de los carteles en
certámenes científicos crece por día, toda vez que permiten combinar
sorprendentemente bien la creatividad y el impacto informativo, tomando en
cuenta que la mayoría de los autores de ambos sexos se consideran creativos e
impactantes por naturaleza, aunque muchos de los espectadores no lo estimen
así. De todas formas, siempre se agradece una sesión de esta modalidad
ilustrativa en los congresos, talleres, jornadas u otros tipos de reuniones,
porque la presentación oral de los trabajos impone la permanencia estática en
los locales e impide lucir en todo su esplendor el vestuario y calzado
escogidos para la fecha, que “casualmente” les gustaría mostrar a los
participantes, porque lo cortés no quita lo valiente.
La palabra poster,
procedente del inglés, es un préstamo lingüístico que la Real Academia de la
Lengua Española admitió en el 2001 con la significación de cartel que se fija
en la pared sin fines publicitarios o habiendo perdido esa condición. 1
Obviamente, como han procedido con otros anglicismos, sus honorables miembros
españolizaron y sometieron el vocablo a los rigores de la acentuación
castellana, de manera que lo tildaron en la o como voces llana
(póster) y esdrújula (pósteres), respectivamente.
A partir de los años 90
del siglo XX, el empleo de los materiales gráficos para la comunicación
científica entre profesionales, técnicos y estudiantes de las diferentes ramas
del saber comenzó a experimentar un ostensible crecimiento, que se ha mantenido
hasta la fecha por innumerables razones, todas buenas. Como muestra de
ello, se estimó que en el 2005 fueron expuestos alrededor de medio millón de
pósteres científicos en el mundo entero; 2 pero ya la cifra es
muchísimo mayor.
Actualmente, cualquier
tipo de actividad científica (simposio, seminario, foro u otra) incluye
muestras de carteles en su estructura convencional, 3 por las
enormes potencialidades informativas de ese moderno mecanismo catalogado como
“grande y con poco” (escaso texto escrito con mayores caracteres) 4
en ciencias de la salud y otras ramas afines o de frontera.
Hay pósteres para la docencia o
formación profesional de usuarios; la descripción de casos clínicos; la
promoción de medicamentos, medidas sanitarias o nuevas técnicas; la exposición
de estudios originales y de evaluación; los informes de programas asistenciales
o curriculares y los modelos de atención, entre otros.
De hecho, la comunicación basada
en imágenes constituye una estrategia efectiva, que garantiza un mayor y mejor
contacto entre investigadores de diferentes generaciones, 2 puesto
que lo que se oye, se olvida; pero lo que se ve, se recuerda.
Según Rosell Puig, 5
la exposición de carteles es una sesión de láminas montadas en tableros
didácticos (murales), donde se colocan los elementos gráficos sobre los
aspectos fundamentales del tema y acerca de los cuales sus autores ofrecen las
explicaciones pertinentes en forma breve y dinámica, a fin de poder dialogar
con el auditorio.
Lo primero de lo primero… ¿qué es?
Sin duda alguna, confirmar
o decidir que su trabajo será presentado en póster, porque a partir de ese
momento empezará a funcionar todo un engranaje de búsqueda y creación que
exigirá conocer, entre otros elementos imprescindibles: diferentes tipos de carteles,
características generales y aspectos establecidos en la matriz DAFO
(debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades) para poder salir airoso(a)
del trance.
Lo primero de lo segundo…
Tener muy claro el
concepto de que los carteles científicos no son anuncios publicitarios ni
informes propagandísticos, sino un medio idóneo para contribuir a la
adquisición y difusión de conocimientos cientificotécnicos mediante recursos
gráficos, donde el buen estilo debe predominar sobre la base de un adecuado equilibrio
en su diseño.
Constituyen una modalidad
práctica, eficaz, económica y moderna de comunicación, con enormes
posibilidades creativas y visuales para presentar los resultados de un trabajo
de investigación a la comunidad científica en intercambios interactivos y hasta
cierto punto informales. 2
Tipos de carteles
Por su contenido (figura1) se dividen básicamente 6 en 2
categorías:
·
Informativos:
Al informar sobre actividades, cursos u otros eventos, en su esencia predominan
los textos sobre las imágenes. Son algunos afiches, anuncios, vallas o
murales.
·
Formativos:
Al promover hábitos de higiene, actitudes de confianza, prevención de
enfermedades y accidentes, actos de conciencia u otros, en su contenido
prevalecen las imágenes sobre los textos.
Según se trate de unos u otros, el fin que persigan
y el público al cual estén dirigidos, así serán los tipos de textos 7
que se utilicen para su ejecución:
1. Informativo: Informa acerca de
algo, sin intentar modificarlo, y se clasifica a su vez en 2 modalidades:
a) Divulgativo: Puede ser
comprendido por lectores de diversos niveles educacionales (apuntes,
exámenes, diccionarios, enciclopedias…).
b) Especializado: Se trata de un
léxico preponderantemente técnico, concebido para personas específicas e
interesadas en asuntos más sui géneris (informes, leyes, artículos
científicos…).
2. Directivo: Insta a realizar
alguna acción.
3. Expresivo: Pone de manifiesto la
subjetividad de los autores (característico de argumentos literarios).
Los carteles científicos
son formativos, con escritos especializados y en muchos casos directivos
(cuando se refieren a intervenciones educativas, novedosos procedimientos,
juegos didácticos u otros).
Figura 1. Diferentes tipos de textos y carteles según su contenido
Sobre esa base, textos e
imágenes se materializan a través de diferentes tipos de mensajes (figura 2):
los físicos transmiten la información por medio de ilustraciones confeccionadas
a mano, fotografiadas o elaboradas con programas informáticos; los
psicológicos actúan sobre los centros nerviosos, de manera que el
contenido visual repercuta en el entendimiento de los espectadores para que la
señal perdure en la memoria y pueda ser colectivizada.
Figura 2. Tipos de mensajes y sus
representaciones
En
sentido general, los carteles se aglutinan fundamentalmente en 2 grandes grupos:
textuales y gráficos. 8
· Textuales
Durante muchos siglos se
utilizaron para anunciar obras teatrales o proclamar leyes; 8
sin embargo, algunos autores se empeñan todavía en mantener vigente esa
antiquísima tradición, al mostrar el artículo científico completo luego
de haber separado sus páginas y colocado una al lado de la otra como si fuesen
horarios de clases, evaluaciones finales en las instituciones docentes o listas
de productos en establecimientos de ventas (figura 3). Esa
es la desfavorable impresión que causan en los observadores, mayor aún cuando
las letras son de tamaño 12 e incluso menor, para agravar el pronóstico.
Figura
3. Cartel que contiene solamente texto.
· Gráficos
Los primeros carteles
ilustrados y coloreados aparecieron en Francia alrededor de 1890;8
de hecho, los más interesantes y atrayentes han sido objeto de colección y
subastas. Con el tiempo se combinó lo textual con lo gráfico, pero en
diferentes proporciones, dadas aproximadamente por 20 % de textos, 30 % de
espacios libres y 50 % de ilustraciones (figura 4).
Figura 4. Otro esquema de póster, con
bolsillo incluido para colocar en su interior plegables marcadores,
definiciones, frases célebres y aforismos, entre otros elementos de interés
para los lectores.
Es importante puntualizar
que, en los carteles científicos, las ilustraciones no constituyen adornos o
figuras decorativas, sin otro objetivo que “embellecer” la información.
Lo atractivo no está reñido con lo práctico o funcional (figuras 5 y 6),
pero debe haber una plena correspondencia entre ambos aspectos, de manera que
lo bello sea también provechoso.
Características generales
Independientemente de la
denominación: póster, cartel, afiche, mural o pasquín, cada diseño
persigue anunciar, presentar o acentuar algo y ha de estar colocado en lugares
públicos 9, 10 o especialmente destinados para su exposición (salas,
vestíbulos o pasillos centrales en eventos científicos); pero en cualquiera de
esos casos, se trata de una lámina de papel, cartulina, tela u otros
materiales, cuyo contenido, además de original, deberá ser expuesto con talento
y limpieza: nada justifica que un cartel se parezca a otro, porque la
imaginación es la facultad para crear o inventar, representar en la mente
imágenes subjetivas u objetivas o idear soluciones a problemas
teórico-prácticos, de modo que resulta única e individual como las huellas
dactilares.
Asombre a los visitantes
por sus muestras de ingenio, no por el mal gusto de sus intenciones.
Hoy nadie discute que
algunos tipos de artículos pueden exhibirse más eficazmente en pósteres
ilustrados que durante una presentación verbal tradicional de 10 minutos; 11
pero si bien la creatividad no puede ser enmarcada dentro de ciertos límites
sin que pierda su espontaneidad, es preciso frenar las imaginaciones
desbordadas y las entusiastas demostraciones de lirismo, que nada tienen que
ver con las representaciones de la ciencia y la técnica.
Para que el póster cumpla
su finalidad, debe expresar una idea sencilla, novedosa e interesante, teniendo
en cuenta muchas consideraciones técnicas, psicológicas y estéticas, de modo
que todas aquellas personas que se detengan a contemplarlo, se sientan atraídas
por la originalidad con que se ha presentado el mensaje y lo retengan para
socializarlo según se ajuste a esa costumbre
milenaria de juzgar, evaluar, aprobar o desaprobar lo realizado por el prójimo.
Lo anterior requiere, además, que el lugar de exposición sea de fácil acceso,
esté debidamente iluminado y posea una temperatura ambiental adecuada, puesto
que el calor sofocante, los rayos del sol incidiendo directamente sobre los
ojos, la pequeñez del local, los numerosos escalones hasta el sitio o la
carencia de soportes para colocar los ejemplares, causan agobio respiratorio y
trastornos mentales en creadores y espectadores; por tanto, si no se dispone de
las mínimas condiciones de confort indispensables, se invita a renunciar a la
idea de exhibirlos, porque esa apreciada sesión científica, a pesar de sus
innumerables partidarios, no es obligatoria en absoluto.
Un cartel de mala calidad
deviene un arma que sus autores entregan contra ellos mismos a los observadores
y la comunidad científica en general.
Dimensiones
En cuanto al tamaño, algunos
autores 2 - 4 opinan que debe medir 1 metro de alto por 1 metro de
largo (la más estándar) ó 1 metro de alto por 95 cm de ancho; otros 6, 12,
13 se inclinan por la forma apaisada, es decir, más larga que ancha:
1,50 m de largo por 1 m de ancho y 110 cm por 80 cm, respectivamente; en tanto
unos terceros los prefieren marcadamente verticales, más altos que largos:
100 por 70 cm, 190 por 90 cm, 1 189 por 840 mm y 1,5 por 1 metro, en esos
órdenes. 6, 11, 14, 15
Lógicamente, en muchas
actividades suelen especificarse las medidas que deben tener los pósteres, las
cuales generalmente fluctúan entre 1,50 m de largo por 1 metro de alto y solo
tienden a ser menores en los microcarteles (35 x 50 cm). 6
.
Tipo y tamaño de letra
En los carteles, la
originalidad puede entrar en contradicción con el abuso de diversidad; por
tanto, evite utilizar más de 2 tipos diferentes de letras y
prefiera las más sencillas, predominantemente redondas (no en cursivas), lo
cual casi excluye a las diseñadas con patines o serif. Se recomienda en
especial el uso de las fuentes: Arial, Bookman Old Style, Helvética,
Orator, SimSun, Tahoma, Verdana u otras análogas, siempre alternando mayúsculas
con minúsculas como en los textos habituales (los lectores están más
acostumbrados a esa combinación de altas y bajas que aparece en los libros,
revistas y periódicos) y en un tamaño no menor de 20, aunque en el título
pueden ser más grandes.
Habida cuenta de que el contenido
ha de poder leerse a simple vista desde una separación fluctuante entre 1 ó 2
metros, 2, 6, 15 usted debe asegurar que dicho requisito se
cumpla. Si la persona que elaboró el cartel no
distingue lo escrito desde esa distancia, tampoco podrán hacerlo los
demás. ¿En verdad quiere eso?
Secuencia de la lectura
Las diferentes partes del
cartel deben organizarse de izquierda a derecha y de arriba abajo, pues el
espectador suele comenzar a leer en el extremo superior izquierdo y terminar en
el inferior derecho por el fenómeno denominado “gravedad de la lectura”, 13
que es además la forma habitualmente utilizada en la cultura occidental.
De todas maneras, previendo que algún lector pudiera seguir un orden contrario,
convendría indicarle el camino con flechas o la sucesión con números.
Para destacar visualmente
el aspecto más importante (que puede ser una frase, una palabra o una imagen)
se sugiere colocarlo un poco más arriba del centro geométrico del póster, con
vista a lograr que converjan en ese punto los restantes elementos de la
composición, si fuese el caso, en busca de la transmisión instantánea del
asunto medular (nueva técnica quirúrgica, medicamento más eficaz u otro),
el cual deberá llamar la atención por su
mayor tamaño, letras más grandes (26 ó 28, siempre en negritas) o diferente
color, para que sea captado de una ojeada. También puede ser una
ilustración clave.
Estructura interna
Se conocen 3 aspectos
fundamentales para mostrar: texto, datos (tablas, gráficas, cuadros,
diagramas de flujo) y figuras.
Una mezcla de esa tríada
suele despertar el interés de los asistentes, aunque el número de
partes 4 no debe exceder de 10 (figura7).
De ese modo, 3 pudieran dedicarse a textos(una para título [sin la palabra
título delante, para no ser recurrente], autores y afiliación institucional;
otra para Introducción y esencia del Método; la tercera para las Conclusiones)
en los artículos con el formato IMRYD del grupo de Vancouver:
Introducción, Método, Resultados y Discusión; y las 7 restantes a
ilustraciones. En los casos clínicos, las 3 primeras serían: una
para título y otras generalidades, la segunda para la Introducción y la última
para una breve descripción de la rara enfermedad, principales resultados de las
pruebas realizadas, tratamiento y evolución; los espacios restantes se
destinarán a las figuras (fotografías, dibujos, láminas, trazados y demás).
Figura 7. No más de 10
partes en su estructura
Todos los trabajos
científicos, con independencia de su diseño, incluirán una Introducción; sin
embargo, a pesar de muy variadas opiniones, 4 no son
imprescindibles el Resumen y las Referencias bibliográficas, pues solo
contribuirán a aumentar innecesariamente el número de partes textuales, que
entonces sumarían 5. A los espectadores no les gusta leer demasiado en
una sesión de carteles, puesto que el suyo no será el único expuesto y deberán
mirar también los otros, más aún cuando se ha calculado que en 2 minutos cada
observador ha de haber tenido tiempo suficiente para pasar la vista por el
póster completo.
Lo planteado significa que
los párrafos no rebasarán las 6 líneas, en cada una de las cuales no se utilizarán
más de 5 ó 6 palabras (regla de 6 x 6). Los cartelistas deben saber que
un póster repleto de información ahuyentará a sus presumibles lectores, pues
según Fathalla, 16 lo importante es dejar “al público con un
mensaje para llevar a casa”.
Por otra parte, en el dominio de
los autores no es preciso especificar quiénes fungieron como tutores o asesores
en el estudio, excepto en los foros estudiantiles, donde la autoría principal
corresponda a los educandos; de igual manera, el número de creadores no debe
ser excesivo, pues nadie creerá en la participación de tantas personas para la
ejecución de un cartel muy sencillo y cuyos nombres pudieran no caber en el
soporte de exhibición. Cuando hay muchos colaboradores “directos” en la
preparación del artículo, se sabe que menos de la mitad merecen ser reconocidos
como los verdaderos diseñadores del póster; y en un acto de fe, para hacer
justicia, menos de la mitad de la mitad.
En algunos casos, según
instrucciones precisas, se mencionarán primero los apellidos y luego las
iniciales de los nombres de autores y coautores; pero usualmente se escriben
los nombres de pila completos, seguidos de los patronímicos, en ese orden.
Sugerencias para su
diseño
Aunque existen otros programas informáticos que permiten trabajar eficazmente
textos y figuras con óptima resolución para ser reproducidos, como Macromedia
FreeHand MX 17 (crea imágenes mediante la técnica de gráficos
vectoriales, gracias a la cual el tamaño de las ilustraciones resultantes puede
ampliarse o disminuirse sin pérdida de calidad), todavía el de Microsoft PowerPoint sigue ocupando el primer lugar entre los
preferidos, puesto que genera un perfil blanco que no llega hasta el borde del
papel, proporciona plantillas para todo tipo de información a mostrar y
garantiza una fotocomposición electrónica excelente para la impresión.
Los fondos degradados suelen editarse mal en comparación con los lisos, pues no
fueron concebidos para ello y pierden nitidez al ser capturados fuera de los
ordenadores.
El contenido puede fijarse en un pliego de cartulina completo o por partes
separadas, 4donde cada una de estas equivale a una hoja de tamaño
carta (8½ x 11 pulgadas), con textos interlineados a 1,5 espacios. Las
cuartillas podrán ser colocadas indistintamente en forma vertical u horizontal,
según los espacios de que se disponga o el gusto estético de sus autores.
Conveniencia de las ilustraciones
Según lo publicado
con acierto en una revista chilena 18 y mencionado de alguna
forma con antelación, las figuras no son adornos y solo resultan útiles cuando
muestran una imagen interesante sobre la tendencia de los datos.
Los autores deben saber
seleccionar la ilustración más acorde con los resultados que aspiran a reflejar:
pirámide de población para información demográfica, curvas de supervivencia
para estado clínico, diagrama de líneas para la evolución y así sucesivamente,
incluidos: gráfica de barras, histograma, polígono de frecuencias o
pastel (manzana o torta), entre otras.
Cabe aclarar que las
tablas, los esquemas y los cuadros suelen facilitar la comprensión de conceptos
o la representación de valores cuantitativos; sin embargo, aunque las gráficas
tridimensionales puedan ser elaboradas fácilmente con los programas
informáticos actuales, resultan más difíciles de entender que las de 2
dimensiones. 15
También pueden utilizarse
dibujos, grabados y caricaturas. Estas últimas son muy apreciadas
cuando ilustran temas que lo permiten (docencia, ética médica, vocación
académica u otros), pues el humor transmite graciosa y rápidamente
conocimientos científicos con un lenguaje que se ve. La labor de
caricaturistas novatos o poco renombrados puede ser divulgada por esta vía; sin
embargo, hay que realizarla con moderación, evitando reflejar situaciones
negativas como la ridiculización de actuaciones, los objetos repugnantes y las
escenas dramáticas o hirientes sobre determinados comportamientos. No
todo lo jocoso hace reír.
Cada ilustración debe tener un
título breve, no centrado y sin punto final, que aparecerá en la parte superior
cuando se trate de tablas, cuadros o gráficos, pero en la inferior cuando
describa fotografías, organigramas u otras figuras. En todos estos casos,
incluida la fuente de donde se extrajo la información, el texto aclarativo se
alineará siempre a la izquierda.
Para conjuntos pequeños de
datos deben preferirse las tablas en lugar de los gráficos; para figuras
humanas, los globos de texto cuando indiquen diálogos o aclaraciones.
Los archivos originales
deberán tener un formato de alta resolución para evitar que las imágenes se
difuminen o los píxeles (cuadraditos) se hagan visibles al imprimirlos para la
exhibición. 2
Se aconseja con fuerza que
todas las ilustraciones del cartel sean auténticas, pues solo esa propiedad las
hará originales. Trate de fotografiar las muestras o piezas anatómicas
usted mismo(a) o su equipo de trabajo, pues no siempre basta con citar la
fuente; a veces hay que solicitar autorización a los autores o editores de las
imágenes, quienes en ocasiones no permiten su reproducción parcial o íntegra.
En los casos clínicos,
cuando se exhiban rostros de personas o figuras completas, debe especificarse
que no actúan a espaldas de ellas o sus familiares, previa aclaración:
Por cortesía de…, u otra fórmula similar de aceptación. Se ha
comprobado que cubrir los ojos con una banda negra no garantiza el anonimato,
así que es mejor proceder correctamentedesde el principio para poder dormir sin
sobresaltos. Tampoco se añadirán detalles innecesarios de identificación:
número de historiaclínica, de la biopsia u otras pruebas indicadas, del informe
anatomopatológico o del carné de identidad de quien se trate.
Las tablas complicadas no
son buenas para “hablar” visualmente, de forma que se recomienda respetar los
límites de hasta 7 líneas y 4 columnas como números máximos de divisiones
internas; pero si resultan más complejas en su estructura, entonces
sustitúyalas por gráficos e incluso elimínelas si no logra hacer un nuevo
ajuste en su configuración, porque nadie –excepto usted– podrá explicar
su insistencia para ser incomprendido(a).
Entre otras observaciones
figuran:
· Nunca presente los mismos datos
en más de una forma (si elabora una tabla, no confeccione un gráfico con
idéntica información: escoja uno de ambos).
· Los datos deben organizarse de
manera tal que sus elementos se lean de arriba abajo y no transversalmente. ¿Ha
tratado de sumar datos dispuestos en forma horizontal?
· Los encabezamientos
suficientemente claros evitarán que el lector se vea obligado a acudir al
texto.
· Los títulos de las tablas o pies
de figuras deben resultar concisos y no estar divididos en 2 ó más oraciones o
frases.
· Los titulillos de columnas
(verticales) y filas (horizontales) han de ser comprensibles y precisos e
incluir unidades de medida cuando proceda.
· Las tablas no se cierran a los
lados ni contienen líneas verticales u horizontales en su interior, salvo
las que delimitan los encabezamientos en las filas.
· En los números decimales, el
punto se sustituye por la coma.
· En las columnas destinadas a los
porcentajes, estos serán completados con ceros cuando no indiquen fracciones:
75,0 %.
· El número de la tabla debe ser
arábigo, sin la abreviatura No. ni el símbolo # delante de este. Basta un
espacio en blanco entre ambos: Tabla 3.
A los efectos, se prefiere
emplear el término tabla para reflejar datos estadísticos y el de cuadro
para presentar textos (características de microorganismos, componentes de
medicamentos u otra información no numérica), si bien tal predilección no es
axiomática.
En la gráfica de
barras, estas últimas no deberán ser más de 5 a 7, pues muy abarrotada
perderá su condición de transmitir en un destello las diferencias o igualdades
entre los valores comparativos.
Una torta o manzana
(gráfica circular) resultará inadecuada para un cartel si hay que dividirla en
numerosas partes cuneiformes: 3 a 5 son la cifra ideal. Se suele separar
el sector correspondiente al mayor o menor valor, según lo que se desee
destacar, en el primer caso sombreándolo de color claro y en el segundo, donde
pueden estar representados varios pequeños fragmentos, de tonalidades oscuras. 19
Asimismo, podrían emplearse
cuadros sinópticos.
Un consejo sano: Solo
utilice tablas cuando convenga mostrar datos exactos; y gráficas, cuando
resuelva ilustrar las tendencias (aproximadas) de los resultados.
No titubee cuando necesite la ayuda especializada
de un diseñador gráfico o dibujante profesional para dar forma aceptable al
lenguaje visual que usted quiere que el público escuche con los ojos. Abandone
la cómoda posición que supone copiar y pegar ilustraciones de cualquier
procedencia, pues si no son las del banco de imágenes para uso de todos (de
libre acceso), las otras pueden crearle verdaderos problemas con sus dueños.
Menú de ayuda
A. Lo positivo
- Fortalezas
Para lograr una exitosa sesión de carteles se
impone:
·
Reconocer
que esta forma de exposición permite otorgar más tiempo a otras
modalidades que requieren desarrollarse con características de plenaria o
presentaciones orales en los diversos salones. 20
·
Admitir
que se trata de un mecanismo eficaz para comunicar mensajes con inmediatez,
puesto que fusiona el atractivo visual con la fuerza emotiva. 6
·
Tener
siempre presente que los pósteres constituyen una alternativa distinta,
potencialmente creativa; práctica y económica para mostrar hallazgos y
experiencias de especialistas en diferentes campos profesionales.
·
Incluirlos
en las actividades científicas, porque facilitan reflejar de manera más
sencilla y mejor los resultados de experimentos complejos que en una exposición
verbal. 3
·
Saber que
en el caso de los carteles científicos es posible leer su contenido en un lugar
determinado, para un público específico, de modo que se propicia la interacción
de los autores con sus lectores o espectadores en cuanto a la discusión de
aspectos metodológicos o utilidad y novedad de los elementos exhibidos.
·
Recordar
que puede retornarse al lugar de presentación cuantas veces sea necesario, si
acaso se desea observar detalladamente las imágenes o tomar notas sobre algunas
informaciones de interés. 3
·
Divulgar
su ventaja de que pueden ser reutilizados como medio promocional en el propio
espacio de trabajo, foros de ciencia y técnica, exposiciones u otras
actividades científicas distintas de aquellas para las que fueron originalmente
diseñados. 2
·
Crear un
comité científico al respecto, que analice con rigor e imparcialidad las
propuestas y escoja los temas mejor ilustrados, sintetizados y distribuidos
según el formato, a fin de evitar la comparación involuntaria e inevitable (a
veces devastadora) que establecen los visitantes al observar, alternando,
estupendos y pésimos diseños en un mismo espacio físico de presentación.
·
No es
inteligente promover despiadadas burlas, favorecidas por insensatez de los
organizadores del evento al obviar el proceso de selección, que además de herir
a los cartelistas, generan un efecto devaluador de la actividad en su conjunto.
·
Indicar a
los autores qué deben hacer antes, durante y después de la sesión de carteles, 2
para lo cual habrán de ser previamente informados acerca de la fecha, hora,
duración y ubicación de estos, pues solo así no andarán deambulando en el
sitio de exposición con el entrecejo fruncido, buscando dónde colocarlos
sin molestar a los demás.
·
Asignar a
las muestras un color o número de registro 4 según áreas o temas
afines, que estaría especificado como guía en los soportes de exhibición
(paredes, mamparas, trípodes o tableros).
·
Premiar
de diferentes formas (con entrega de libros, objetos artesanales u otros
obsequios e incluso en metálico) los pósteres mejor elaborados y defendidos,
pues la posibilidad de competir suele ser un acicate para elevar la
calidad de los materiales expuestos; sin embargo, es preciso difundir anticipadamente
las bases de ese concurso especializado, con vista a garantizar un mayor número
de participantes interesados en obtener estímulos y reconocimientos por su
obra.
- Oportunidades
Entre las más importantes sobresalen:
· Garantizar el
intercambio directo y personal entre los participantes; 20 retroalimentación
invaluable para confirmar o redefinir la investigación e incluso modificar su
visión del problema, así como también para promover, a través de ese contacto
interpersonal con colegas o similares, el establecimiento de redes y grupos de
discusión. 2
· Al responder
preguntas formuladas por el público, los cartelistas pueden recibir información
de otras personas que siguen su misma línea de investigación y entre las cuales
sería factible encontrar nuevos colaboradores 21 y amigos.
· Crear un
ambiente ideal para exponer intereses profesionales a la comunidad científica,
pues los espectadores suelen opinar informalmente entre sí a medidaque se
mueven de un cartel a otro; y en ese marco contextual, los autores hábiles
tienen unescenario mucho más acogedor para presentarse a sí mismos de la mejor
manera posible, lo cual puede contemplar incluso el ofrecimiento de pequeñas
tarjetas de identificación, contentivas de datos personales generales y de
localización física, telefónica y de correo electrónico, con vista a darle un
toque de gracia a la suerte o la casualidad, porque nunca se sabe...
· Favorecer la
publicación de los resultados, luego de haber sido observados por sus pares
académicos, practicantes de una profesión y tomadores de decisiones, en alguna
revista científica de alto impacto 2 o reconocido prestigio.
· Entregar
plegables, discos compactos o microcarteles sobre la información mostrada, así
como postales alegóricas, marcadores para libros, portallaves, almanaques
de bolsillo u otros souvenires. A las personas suelen fascinarles los
obsequios y, además de agruparse en torno a quienes los entreguen,
recordarán de buen grado los contenidos de esos carteles y las explicaciones de
sus autores. Toda fórmula para atraer es válida.
· Poder
presentar de todas formas los resultados de su estudio al haberse agotado los
espacios para las ponencias, lo cual es particularmente preferido por
quienes sienten temor a hablar en público como en las presentaciones orales o
no pueden dejar de mirar fijamente a un solo espectador mientras exponen su
conferencia.
B. Lo negativo
-Debilidades
· Considerar
que un cartel es igual a un artículo científico y estructurarlo como tal,
puesto que en el primer caso deben priorizarse las imágenes y minimizarse los
textos, de manera que los párrafos se sustituyan por esquemas o diagramas; los resultados,
por tablas, cuadros, gráficos o mapas; la descripción de casos clínicos, por
figuras, electrocardiogramas o demás trazados, y así sucesivamente. De hecho,
el predominio de ilustraciones hace la diferencia entre uno y otro; más aún,
debe recordarse que no se trata de un trabajo científico completo, escrito con
letras grandes. 14 El cartel es una radiografía del cuerpo del artículo.
· Abandonar el
póster a su suerte.
Los autores deben permanecer al lado de su obra durante el tiempo señalado para
ello, a fin de poder defender sus criterios con dignidad. Se cuentan
tristes historias de carteles mudos y penosamente indefensos, porque sus
creadores se avergonzaron del mal diseño al compararlos con otros en plena
sesión y se ocultaron detrás de mamparas y espectadores para evitar que
los vincularan con los engendros reproducidos.
Esto ocurre generalmente cuando se participa en las actividades por participar,
sin más interés que ese. Una malpraxis científica que siempre despierta
un sentimiento de culpabilidad (en los que la tuvieron y en los que la
aceptaron).
· Dejar
expuesto innecesariamente el póster luego de haber concluido su exhibición, por
cuanto esa decisión será interpretada como egocentrismo o desinterés. En
cualquiera de ambos casos falta el sentido común, que es pariente cercano
de la necedad.
· No gestionar
la publicación del contenido revelado en forma de cartel, pues si bien este
constituye su primera presentación pública como informe científico, 3 estará
incompleto mientras no pueda ser consultado íntegro en fuentes primarias
de divulgación (impresas o electrónicas).
· Permitir que
los miembros del tribunal o jurado evalúen habilidades no relacionadas con la
presentación del póster, tales como el uso de computadoras,
transparencias, diapositivas o dramatizaciones, 15 que enriquecen la
exposición como valor agregado, pero no determinan la calidad del
contenido. Puede haber autores muy diestros en la utilización de medios
adicionales para defender carteles con escaso aporte científico y a la inversa:
presentadores sin otros recursos de apoyo que la originalidad y funcionalidad
de lo mostrado en excelentes pósteres, de donde se infiere que es preciso
valorar el conjunto.
· Molestarse
cuando el público formule algunas preguntas o comentarios sobre lo exhibido en
el cartel. Recuerde que en esa modalidad de exposición también se
persigue informar, persuadir y convencer; por tanto, escuchar otras opiniones
podría ayudarle a replantear determinados aspectos o perfilar descripciones
insuficientemente esclarecidas. Se trata de debatir entre personas civilizadas
para compartir experiencias e ideas y no de imponer sus criterios por
sobreestimaciones propias acerca de la trascendencia de su estudio. Las
críticas oportunas pueden hacerle entrar en razones antes de inclinar la
balanza hacia el descalabro.
· Enviar el
póster con otras personas para viajar más ligero y cómodo de equipaje. Puede
correrse el riesgo de que no llegue a tiempo para ser colocado, pues solamente
sus autores son capaces de calibrar el justo valor de ese material gráfico
sobre su investigación más importante y novedosa, al menos para ellos.
No deje en manos de
los demás lo que se considera responsabilidad suya.
· Considerar
que un cartel puede prepararse suficientemente bien (y en horas de la noche) la
víspera de su exposición, sin haber distribuido previamente las partes en un
esquema primario para garantizar el necesario equilibrio entre lo escrito e
ilustrado. Esa falta de hábito y concierto le llevará a improvisar con
gran premura y es bastante probable que omita aspectos relevantes, confiando en
que el público los conoce de antemano; pero metafóricamente hablando puede
aseverarse que los espectadores no quieren probarse un traje para ver si les
sirve: buscan uno a la medida.
- Amenazas
· Emplear
superabundancia de información, especialmente con letras pequeñas.
En el póster no cabe todo, lo cual significa que transgredir esa
afirmación favorecerá el amontonamiento del texto y obligará a reducir el
tamaño de la fuente.
· Utilizar
letras mayúsculas en su totalidad o muy elaboradas como Mistral, Coronet,
Marigold u otras similares, seguramente recomendables para documentos menos
formales o cartas de amor.
En el primer
caso por ser todas altas y en el segundo por demasiado adornadas, lo cierto es
que harán fracasar la muestra por ininteligibles para los espectadores.
· Usar
siglas, acrónimos, abreviaturas o jerga médica en el título del trabajo o parte
del contenido, que puedan requerir las claves de un código para
descifrarlas. En esas exhibiciones no hay tiempo para desentrañar lo
misterioso o desconocido.
· Cometer faltas de
ortografía o concordancia. Nada decepciona más al público que los nombres
escritos erróneamente (de personas, procedimientos, enfermedades,
microorganismos o fármacos) y la no correspondencia entre las palabras (género,
número u otras partes de la oración) según reglas gramaticales.
Cualquier
error se magnifica en el póster 14 y la experiencia confirma que los
observadores fijan insistentemente la mirada – no siempre de forma
involuntaria – en la previsible equivocación.
Recuerde que
a pesar de su ruego interno, la tierra no se abrirá para tragarle por su
injustificado descuido.
· Mostrar ilustraciones
(fotografías, dibujos u otras) sin la suficiente nitidez o carentes de notas
explicativas. Todo puede fallar cuando se olvida que una excelente
representación gráfica sustituye a más de mil palabras, lo cual impone
seleccionar la mejor en cada caso.
· Incluir información
inconsistente, de manera que los pies de figuras no se correspondan con lo
reflejado en estas ni las sumas numéricas o porcentuales de las columnas
(en las tablas) con lo totalizado en las filas.
· Añadir efectos que
distraigan la atención: materiales brillantes o fosforescentes que
reflejen la luz y molesten demasiado a la vista; pésimo contraste de colores
claros sobre fondos claros y oscuros sobre más oscuros, 14 de forma
que dificulten la lectura; informaciones escritas sobre paisajes u otros
dibujos, como en diapositivas prediseñadas por algunos programas de
computación, que obliguen a pegarse al póster para poder
comprenderlas. Los observadores no suelen autoflagelarse por esa causa.
· Preferir el párrafo
americano para el texto (justificado en ambos márgenes), independientemente de
los desiguales y antiestéticos espacios en blanco que pudieran quedar entre
palabras, cuando se evitarían al redactar mensajes cortos con viñetas o en
columnas.
El
cartel es “un grito en la pared”, 6 de modo que al llamar la
atención de los posibles lectores debe mostrar un diseño limpio y visualmente
atractivo, que impresione con agrado desde la primera vez.
· Elaborar un tipo de
cartel-cuadernillo (figura8) y fijarlo por una de sus esquinas o bordes,
o por 2 de ellos, para que el público asistente se detenga y revise todas
aquellas páginas, colocadas unas debajo de las otras; maniobra que exigirá
manipularlas constantemente hasta conseguir que se deterioren, humedezcan con
el sudor de los dedos o desprendan y “vuelen” como alas sueltas por el sitio
escogido.
Si algunos cartelistas
consideran que esa “novedosa modalidad” se irá imponiendo progresivamente, no
caben dudas de que integran las filas de los soñadores utópicos del futuro.
Figura 8. Cartel-cuadernillo
con algunas páginas desprendidas al hojearlo.
· Mecanografiar el
contenido en máquina de escribir. 22, 23 Olvídese de ella
aunque la tenga en su hogar.
Tampoco lo haga en un
papel que pueda tornarse amarillento. El bond blanco resulta insustituible.
· Parcializarse hasta el
punto de aprobar la exhibición de temas libres muy poco originales o
sustentados en polémicas conjeturas, por el simple hecho de ser amigos de sus
autores.
El público
no tiende a ocultar su disgusto cuando se presentan asuntos triviales o de
escaso interés científico y recuerda por mucho tiempo con desagrado la mala
calidad de algunas exposiciones.
· No designar a
determinadas personas para custodiar los carteles cuando sus realizadores se
encuentren en sesiones plenarias, intermedios de las conferencias o
refrigerios, si ese fuera el caso, pues al exhibir anticipadamente los pósteres
sin mantener la vigilancia de sus creadores, podría arriesgarse las muestras a
la acción inescrupulosa de algunos “depredadores”, porque a veces los
hay.
· No informar previamente
sobre la índole del material del espacio (tablero, trípode, mampara o pared)
donde será colocado el cartel, pues sus autores deben saber si tendrán que
llevar chinchetas, cinta adhesiva, pegamento o engrudo para colgarlo, así como
también si los organizadores les proveerán de esos medios o no. 4 Las
superficies duras pueden dañar los pulgares al tratar de introducir los
clavitos de cabeza chata para sujetar el póster.
· “Beneficiar” públicamente determinados intereses, grupos de opinión o
puntos de vista, pues aunque el póster puede promocionar las ventajas de nuevos
productos farmacéuticos, técnicas, equipos o instrumentos médicos de probada
eficacia, los cartelistas no están obligados a ser “amañadores” para
complacencia de algunos y descrédito propio al defender resultados
insuficientemente validados por la objetividad y probidad profesional de sus
garantes.
·
Alentar falsas esperanzas al apenas aclarar cuándo los tratamientos o
medicinas mencionados se hallan en período de prueba y no a disposición aún del
público en general. Piense que el lector (o algún miembro de su familia)
pudiera estar sufriendo la citada enfermedad. 24
Cuando las debilidades y
amenazas se juntan, el éxito de la actividad se tambalea.
C. Lo interesante
Cuando el comité organizador de la sesión de carteles no especifique en
qué soportes de exhibición podrán ser expuestos, una magnífica decisión
será portar 2 finas varillas de madera del largo del póster, 13
diseñadas para guardarse dobladas y ocupar poco espacio (figura9),
de modo que puedan enderezarse en el lugar previsto y fijar el material
con tachuelas u otro medio de sujeción en ambas (superior e inferior), sin
olvidar prever cómo colgarlo. El contexto es oportuno para recordar que persona
precavida vale por dos.
Figura
9. Varillas en el proceso de doblaje para ser guardadas.
También pueden elaborarse
carteles de alas o plegables (trípticos), divididos en 3 partes que pueden
doblarse unas sobre las otras, es decir, las de ambos lados sobre la del medio
o central, lo cual permite llevarlos cerrados hasta el sitio de exposición y
abrirlos sobre el soporte indicado.
En el póster se admite
pegar láminas, incluso recortadas de otros documentos hasta formar un colage
con ellas; pero también exhibir imágenes y textos movibles como en algunos
libros de cuentos infantiles.
Los carteles pueden
contener reproducciones en tercera dimensión, ya sean muestras, conservaciones
anatómicas o mapas, de forma que aparezcan como figuras en bajorrelieve,
sobresalientes de la cartulina plana. Entre otros posibles materiales
para lograrlo, tanto al papel maché como a las piezas de poliespuma,
corresponden lugares privilegiados por su liviandad.
En trabajos relacionados
con nuevos redimensionamientos de locales o servicios en instituciones docentes,
asistenciales o de promoción sanitaria, nada mejor que los prototipos
tridimensionales en maquetas.
Las presentaciones en Microsoft
PowerPoint, con efectos de animación o sin ellos, funcionan como carteles en
movimiento al producirse la transición de una diapositiva a otra.
Comentario final
En esencia, reconozca que los
buenos diseños son aquellos que llaman espontáneamente la atención de los
observadores, independientemente de su voluntad, 6 como en los
amores a primera vista. Prepárelos pensando en imanes con poderosas
propiedades de atracción, no solo por la singularidad del contenido, sino por
la pertinencia de las imágenes, la fuente, los colores, la composición, el
tamaño y la estructura.
Repítase una y otra vez el
siguiente adagio (entrecomillado) como si fuera suyo: Mi cartel debe ser
visto “… como un anzuelo en el agua: si la carnada es apetitosa,
el pez la morderá.” 18
Asegúrese de que lo
escrito, además de sencillo, claro, conciso, riguroso, elegante y ético, sea
realmente lo que quiso decir. Y, por supuesto, nunca se permita escribir peor de lo que habla. 25
Finalmente, si a pesar de
las orientaciones generales y recomendaciones específicas, derivadas de la
consulta de muchas publicaciones sobre la materia y de experiencias personales,
su póster no es de los mejores y más visitados, entonces su meta inicial y más
anhelada fue siempre esta y en cualquier escenario: quedar mal a pie de
obra.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
1. Navarro FA.
Diccionario crítico de dudas inglés-español de medicina. 2 ed. Madrid:
McGraw-Hill Interamericana, 2005:791.
3. Piñeiro Fernández
OA. El cartel como recurso para presentar resultados de investigación
científica. Rev Cubana Med Gen Integr 1998;14(2):187-90.
4. Alfonso Reyes C, Llanos
G. La alegría de publicar 3. Las presentaciones de carteles en
congresos científicos. ColombMed 2001;32:93-5.
5. Rosell Puig W.
Medios de enseñanza. La Habana: Editorial Pueblo y Educación, 1989:
47-79.
9. Afiche.
Cartel. Pasquín. En: Aristos. Diccionario ilustrado de la lengua
española. La Habana:Editorial Pueblo y Educación, [1985?]: 28; 127; 452.
12. Jara Casco E.
Presentación de trabajos científicos en cartel o póster. Rev Cubana Med
Gen Integr 2000;16(2):410-5.
14.
Sugerencias para preparar un póster.
<http://www.bcmedic.com/congresosepar2005/INSTRUCCIONES%20PARA%20LA%REALIZACION
%20DE%20POSTERS%20SEPAR.pdf#search=%22C%C3%B3mo%20preparar%20un%20pC3%B3ster>
[consulta: 6 agosto 2008].
16. Fathalla MF. Guía
práctica de investigación en salud. Washington, DC: Organización
Panamericana de la Salud, 2008:169-78. (Publicación científica y técnica:
nr 620).
18. ¿Cómo presentar los
resultados de una investigación científica? RevChilCir 2007;59(2):156-60.
20. Pérez Fernández E.
El microcartel: una herramienta eficaz para la comunicación científica. Acimed
2000;8(3):208-15.
21. Day RA, Gastel B.
Cómo preparar un cartel. En su: Cómo escribir y publicar trabajos
científicos. 4ed esp. Washington, DC: Organización Panamericana de la Salud,
2008:195-9.
23. Solsona F. Consejos
útiles para mejorar las presentaciones técnicas audiovisuales. Acimed
2000;8(3):239-43.
24. Viera
C. Breve manual sobre comunicación de la ciencia [2004] http://www.scidev.net/ms/sci_comm/index.cfm?pageid=311>[consulta:
13 octubre 2008].
Lic. María Elena Jiménez Arias. 1ra de
Versalles No.198, Reparto Marimón, Santiago de Cuba
Recibido: 12 de agosto de 2008
Aprobado: 2 de septiembre de 2008
CÓMO CITAR ESTE ARTÍCULO
Jiménez Arias ME. Todo o
casi todo sobre los carteles científicos [artículo
en línea]. MEDISAN 2008;12(3).
<http://bvs.sld.cu/revistas/san/vol12_3_08/san12308.htm> [consulta: fecha
de acceso].
http://bvs.sld.cu/revistas/san/vol12_3_08/san12308.htm